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Hace poco más de dos años la localización por un grupo de astrofísicos de la materia
que se consideraba “perdida” o faltante en el Universo dio nombre a este blog de El Universal on line, dado que esa materia extraviada se escondía en el espacio entre las galaxias, un material poco denso y calientísimo como un millón de grados centígrados, la maraña cósmica (cosmic web), de ahí la dificultad de detectarlo, era más fácil encontrar agujas en pajares.
Aquellos astrofísicos comandados por Fabrizio Nicastro, y Yair Krongold como segundo autor, en ese entonces ambos del Instituto de Astronomía de la UNAM, “echaron mano” de un objeto cuasi estelar, el cuasar Makarian 421, en el momento en que lanzaba su poderosísimo chorro de materia y energía en dirección a los detectores de rayos X del telecopio espacial Chandra.
Los rayos X emitidos por el cuasar eran absorbidos por materia que según el espectrógrafo del telescopio se trataba de carbón, nitrógeno, oxígeno, neón y otros materiales. Todo aquél que haya pasado por la secundaria sabe que los elementos fundamentales para la vida en la Tierra son el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno
Las preguntas que a continuación se hicieron estos astrónomos fueron ¿quién es es responsable de poner estos metales (para los astrónomos todo el material lanzado al espacio intergaláctico son metales) para conformar la maraña cósmica? ¿Qué es lo que los calienta a altísima temperatura?
Dos años después, este 20 de abril, la revista especializada de alto impacto internacional Astrophysical Journal publicó que un grupo de astrónomos, liderados por Yair Krongold (más mexicano que las enchiladas), del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, encontraron que un hoyo negro es responsable de “sembrar semillas de la vida en el espacio intergaláctico”, utilizando el telescopio espacial XMM Newton de la Agencia Espacial Europea.
Hasta ahora se sabía que son las estrellas las fabricantes de la materia que hay en el Universo, los átomos, desde el más simple y ligero que es el Hidrógeno hasta el más pesado que es el Uranio.
El hecho de que se descubra que un hoyo negro es responsable de lanzar al espacio intergaláctico este material entre los que están el carbono, el hidrógeno, oxígeno, neón, nitrógeno (fundamentales para la vida en el planeta Tierra) y otros metales, es un conocimiento nuevo y no es una exageración “publicitaria” decir que es responsable de sembrar las semillas de la vida en el espacio intergaláctico.
Se preguntarán con toda razón qué hace la imagen de una galaxia ilustrando este blog. Es simple, en el centro de casi todas las galaxias existe un hoyo negro que, como podemos enterarnos, no son esos monstruos destructores de todo lo que encuentran a su paso. Albergan tal cantidad de materia que su gravedad es poderosísima, tanta que la luz misma “cae” hacia su centro, como nosotros con la gravedad de nuestro planeta estamos pegados a su superficie y sólo podemos abandonarla si logramos acelerarnos a 11 kilómetros por segundo. Imagínense el poder gravitacional de un hoyo negro que no deja escapar la luz cuya velocidad es de 300 mil kilómetros por segundo.
Sin embargo, en la frontera de eventos de un hoyo negro suceden fenómenos sorprendentes que sí podemos ver con nuestros detectores de rayos X, gamma, infrarrojo, etc. Sin que se parezca el fenómeno en lo más mínimo, pero sirve para ilustrar un poco imagínense cuando ponen un cuchillo a afilarse en la superficie de un esmeril, salen chispas por todos lados y mientras más empujamos el cuchillo sobre el esmeril girando a miles de revoluciones, además que no logramos “enterrarlo” en el esmeril, salen muchísimas más chispas, la superficie del esmeril sería como esa frontera de eventos de un hoyo negro y las chispas el material que es lanzado al espacio.
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