Por Alejandro Jiménez
¿Has sufrido el acoso de aquellos seres que con libreta en mano te persiguen por todo Cancún o Ixtapa, ofreciéndote un desayuno gratis, o un día de automóvil rentado gratis, o cosas por el estilo, a cambio de escuchar una “plática de 15 minutos”, que termina siendo una venta de tiempo compartido? Algunos son muy molestos, otros groseros, unos más hasta te piden una fianza de 100 pesos para garantizar que vayas a su evento.
Otras veces no están en las calles, sino en los mismos lobbys de los hoteles. Una vez llegué al Presidente Intercontinental de Cancún y ahí mismo, al ahora de hacer el check in, ya me estaban presionando para que fuera a un desayuno de ellos. Me negué a ir y se molestaron.
Peores todavía son los que en las mismas ciudades hablan para decir que te ganaste un viaje para dos personas o un teléfono celular y es el gancho para llevarte a una de sus sesiones de presentación, con “chavos buena onda”, bien metidos en rollos superracionales, que tratan de vender, por las buenas o por las malas sus vacaciones de futuro.
Hay toda una industria del tiempo compartido muy seria, pero es difícil llegar a ella. La mala imagen del sector aun no se quita, ¿o sí? ¿Tú qué opinas?
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