
En exclusiva para URBANITAS, Eduardo Subirats nos relata un sueño que fotografía con gélida claridad la fisonomía de las sociedades actuales que viven entre el miedo a pensar y hablar y el encierro físico y mental. "El problema no es la manipulación de la realidad, el problema es que se construye una realidad que no es virtual, es falsa", dice.
El contexto de este poderoso despliegue de imaginerías laterales, como lo denomina Hugo Hiriart, es el ataque a Las Torres Gemelas.
Me encontraba en la universidad -un espacio convertido el lugar impersonal donde nadie se habla o reune; un sitio que bien pudiera ser una institución bancaria-. Escuchaba que en las calles algunas personas anunciaban con altavoces que había caído una bomba atómica muy cerca del lugar, aunque se desconocía con precisión donde. Me asomaba a la ventana para tratar de ubicar la detonación, pero no alcanzaba a ver nada. Todo era normal. Sin embargo, pese a la terrible noticia nadie hacía o decía nada. Yo pensaba: "Si ha estallado una bomba atómica es es muy grave". En eso, llega una mujer y me habla en mala forma: "Ey, Eduardo date prisa que vamos a llegar tarde a la cita de negocios". "¿cómo puede ser que a nadie le importe?", hablada en silencio y luego la seguía.
Este sueño refleja muy bien cómo opera la sociedad sitiada, que se caracteriza por no poder hablar porque la gente tiene miedo de hablar por el clima de terror y propaganda de guerra. No saber nada y estar enclaustrado en una realidad cada vez más empequeñecida y controlada.
II
¿Qué ocurre alrededor de este lugar sitiado? El arquitecto no sólo ha diseñado este espacio mínimo, donde han encerrado al individuo. Una cápsula que se parece cada vez más a las celdas de castigo.
El diseño de la habitación -célula mínima- para el cuerpo físico y su sombra electrónica, es la conexión sitiada. El punto de partida de la actual situación global es el individuo atrapado.
Pero, ¿en qué consiste este cuerpo minimun? No es por supuesto el que baila, brinca y hace el amor. No, es la máquina que funciona para alimentarse y estimular la circulación. No. Un esqueleto humano hecho sólo para mirar todo el tiempo una pantalla de televisión, de cine, teléfono móvil, la palm, o, incluso, la del ipod... ¿Qué clase de vida es esta?
III
Platón definió la creación como el acto de un arquitecto. Demiurgos y así formaba al mundo a partir de esferas ideales, pero ahora nos encontramos con demiurguitos que nos presentan la misma utopía, sólo que horrible. Es la inversión del cosmos pensado por Platón era un cosmos dominado por el eros, es decir, la esfera respetaba a la unidad armónica del mundo en el cual lo diferente y lo que estaba en conflicto (masculino-femenino, día-noche, guerra-paz) se mantenía siempre en equilibrio mágico a través de este principio que es el amor.
IV
Ahora, vemos una realidad distorsionada, dominada por la visión apocalíptica del cosmos no unitaria. En centro ya no es el amor, sino el poder tecnológico, como lo pueden representar las grandes empresas mundiales.
El anuncio de Sony o de Yahoo! Dice: conéctese a internet desde esta computadora de tantos GB y estará en dentro del verdadero mundo... ¡mentira! Eso planteaban los grandes místicos islámicos que se iban al desierto para ver a Dios, porque en el desierto veían la unidad del mundo. Ahora nos engañan. Todo está topado por dinero y política... ¿Qué debemos hacer frente a este panorama? No creer en ningún eslogan publicitario.
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