Incesto, secreto y rebeldía: El lenguaje de las orquídeas
20-marzo-2007
 
 

En fecha anterior, este blog de La Primera Dama presentó la portada de la novela que recientemente acaba de publicar nuestra querida integrante del colectivo, Adriana González Mateos. Sin afanes de nepotismo, lo decimos con toda honestidad, sino de compartir otras lecturas y hacerlo de la manera más amplia posible, se nos ocurrió hacerle una entrevista a seis manos, así que ahora les presentamos el resultado, sin olvidar recomendarles que, ya estando en las librerías, los invitamos a leer la novela, y después a compartir sus impresiones con nosotros: no lo dude, sus comentarios serán recibidos por la autora, con toda certeza.

La Primera Dama: Tu nueva novela, El lenguaje de las orquídeas, aborda un tema espinoso: el incesto. ¿Por qué tu interés en él, cómo te resolviste a abordarlo?

A. G. M.: Era un desafío literario, ya que estas historias pertenecen al ámbito de lo que no se dice. Son historias censuradas, en torno a las cuales hay un área muy densa de cosas que "ya se saben", es decir, muchísimos lugares comunes que inmovilizan a los personajes y los convierten en estereotipos de cartón. Para mí era un reto encontrar las maneras justas de narrar esta historia, de manera que no se traicionara la rebeldía de la protagonista y se preservara su visión crítica de la familia. Por supuesto, era un desafío que me interesaba vitalmente, debido a la raíz autobiográfica de la historia. Era importante para mí narrarla desde mi propio punto de vista y así construir la autonomía de la protagonista.

La Primera Dama: El incesto, en este caso, conduce a otro tema tabú: el de la sexualidad de los niños y de los púberes. ¿Qué idea sobre el asunto tenías cuando concebiste tu personaje central?

A.G.M.: Es un tema crucial, sobre todo porque el personaje es una niña, no un niño: eso quiere decir que, o bien su sexualidad es culturalmente negada para considerarla una virgen inocente, o bien es percibida como una nínfula: una púber inquietante, que al fin y al cabo es una fantasía masculina. Pero la voz de la nínfula casi no se ha oído. Me interesaba explorar a la niña como sujeto de su sexualidad, capaz de desear a un hombre adulto y capaz de asumir la responsabilidad de ese deseo, hasta el punto de ir a encontrarse con él en un departamento donde estarán solos. Por supuesto, eso produce un personaje incómodo, pues no es una víctima arrollada por el deseo del otro.

La Primera Dama: ¿Puedes ampliar ese punto? Tu personaje no se asume como una víctima, el proceso de su sexualidad reviste incluso visos de rebelión. ¿Es esto así?

A.G.M.: Definitivamente. Aunque tiene trece años, ya ha leído, por ejemplo, una novela de Herman Hesse y se pregunta si debe seguir la moral convencional o si puede crear su propia idea del bien y del mal. Busca en las librerías a Simone de Beauvoir y va a ver el teatro de Ibsen. Una de las muchas cosas que la atraen hacia su tío es que él es un activista y participa en el movimiento del 68. La protagonista es un personaje con la edad perfecta para rebelarse, y trabaja en ello con bastante seriedad, aunque su idea de las cosas sea un tanto romántica e ingenua. Tener una relación de amante con su tío le parece una manera de oponerse al orden de su familia, que es muy estricta y conservadora.

La Primera Dama: Hay una carga de violencia muy singular, una violencia que permea las relaciones familiares pero también la misma sexualidad, ¿qué tipo de violencia es y qué importancia le atribuyes?

A.G.M.: Empecé a escribir la novela cuando leía un libro fascinante, Over Her Dead Body, de Elizabeth Bronfen, un estudio sobre la muerte de las mujeres en el arte del siglo XIX. Ya antes había escrito un cuento que ahora forma parte de la novela, titulado Toros, en el que se yuxtapone una escena sexual entre los protagonistas con una corrida de toros; ambas escenas acaban ahogadas en sangre. Quizá por el secreto que rodea al incesto y lo convierte en una zona límite, donde los personajes imaginan que todo está permitido, o porque el incesto se da en una familia muy conflictiva, el sexo está imbuido por la violencia. El deseo entre los personajes es también una fascinación por el dolor. Es posible que en nuestra cultura ciertas intensidades sexuales estén siempre en la frontera con otras sensaciones intensas, como el dolor, y muy cerca de la muerte. De cualquier forma, la primera escena del libro coloca a la protagonista frente a frente con una radiografía de su cráneo, con su propia calavera.

La Primera Dama: ¿No temías caer en cierto tremendismo, en cierto moralismo?

A.G.M.: Por supuesto que sí. Por un lado, como ya hemos dicho, está el peso de los lugares comunes, que definen a la protagonista como una víctima, lo cual es una manera de asimilarla y convertirla en un personaje más domesticado. Incluso ahora, con la novela ya publicada, me he dado cuenta de que en algunas entrevistas se impone el punto de vista del entrevistador, que por ejemplo diagnostica que la protagonista sufre el síndrome de Estocolmo (algo que sucede en campos de concentración, donde los prisioneros a veces se enamoran de los torturadores). Es difícil aceptar que una niña pueda llevar su rebeldía hasta el punto de involucrarse sexualmente con su tío. Me preocupaba evitar el sentimentalismo, (la pobre chica es una inocente víctima) pero también el moralismo: no es fácil narrar cosas tan inexplicables como la atracción sexual, sobre todo entre personajes que la tienen prohibida. Es difícil aceptar que no hay explicación para algo tan intenso y determinante en nuestras vidas. Y tampoco quería invitar a un espectáculo pornográfico (me preocupaba la integridad de la protagonista) ni adecentar la historia, que necesitaba tener una fuerte carga sexual.

La Primera Dama: El primer título de la novela era significativo: Una pasión educativa. ¿Por qué? ¿Qué aprendió el protagonista?

A. G. M.: Aprende que su rebeldía es ingenua. Le parece haber hallado la fórmula perfecta para transgredir al violar las reglas morales y las convenciones de su familia, pero se encuentra con la obligación de guardar el secreto y llevar una doble vida. Aprende así que el orden que quería subvertir es mucho más sólido y resistente de lo que se imaginaba. Como sigue sin querer aceptarse como víctima, va afinando su visión de lo que la rodea; va cambiando su idea de lo que implica rebelarse. Creo que así entiende mejor, por ejemplo, qué densas redes de complicidad e interés mantienen el secreto sobre historias como ésta. Aprende que una familia "decente" se mantiene a costa de estos silencios y estos sufrimientos. Por suerte, la historia sucede en la época actual, cuando muchas de esas estructuras tan rígidas van cediendo. Su posibilidad de contar la historia es parte de un gran proceso colectivo de apertura.

La Primera Dama: ¿Quisieras relacionar esto con el epígrafe de la novela, que es una cita de Judith Butler?

A.G.M.: Sí: el epígrafe dice: I am not fully known to myself, because part of what I am is the enigmatic traces of others (No me conozco del todo, porque parte de lo que soy es las enigmáticas huellas de los otros). Ante todo, me encanta ese caos gramatical: "lo que yo soy es". Como si desde siempre, parte de cada uno es ya los demás, lo colectivo, y al mismo tiempo, extraño, enigmático para "mí". Quiero pensar que "nosotros", colectivamente, hemos empezado a entender lo nocivo y costoso de estos secretos que permiten abusos y, sobre todo, mantienen un orden abusivo, cada vez más innecesario: las familias están cambiando, son diversas, cada vez somos más capaces de aguantar y decir muchas verdades. Ya no necesitamos desempeñar los papeles impuestos por las familias conservadoras, que ya las cansan hasta a ellas. Creo que empezamos a ser más capaces de vivir con libertad sueños distintos, y en este proceso me parece importantísimo adquirir la capacidad de hablar de ellos, de nombrarlos.

Y si quieres saber más, te invitamos a la presentación de El lenguaje de las orquídeas
Viernes 23 de marzo, 17:00 hrs., Instituto de las Mujeres del D.F. (Tacuba 76, 2o. piso, esquina con Palma, Centro Histórico).
Comentarios (10)
Lecturas (427)

 

Leeré el libro, se me hace interesante en la misma medida que se me hace aberrante el tema, por lo que voy corriendo a comprarlo. Aunque en realidad existen temas tan o más reales que el anterior, como el de nuestros polítocos o el que alguien publicó por ahí. El famoso "bonito" de más de un millón de pesos que le llegará al ministro Azuela sólo por cumplir 71 años de edad. Que asco. Saludos cordiales a todos.

 Enviado por José Arbín - 20-marzo-2007 a las 19:20 Enviar mail al autor
 

fabian=la=neta=hoy=g uitron=buitron=sistema=judicial

 Enviado por chilangoleon - 20-marzo-2007 a las 15:33 
 

....... la verdad, de que se espantan mis chilaquiles del df??? ........ me parece que el tema no es nuevo y habra que revisar si no hay cierto dejo de morbosidad al tratarlo y hacerlo publico ........ de hecho no creo que el discutirlo en un blogg contribuya a su erradicacion ...... empero asi como este tema "tan escabroso" os espanta, que me dicen de esta nota de hoy y que es una muestra de que este pais sigue apestando tanto hoy como ayer: ...................Por el solo hecho de tener casi 71 años de edad, Mariano Azuela Güitrón, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cobrará durante 2007 un millón 314 mil pesos como compensación por ser el ministro de mayor edad en el máximo tribunal del país................... El ministro percibirá 3 millones 624 mil pesos por concepto de sueldo neto en 2007. Al sumar los recursos de la compensación con el salario, al término del año Azuela cobrará un total de 4 millones 938 mil pesos. ............ porque demonios no nos espantamos de casos como este que deberian indignarnos cuando en este pais hay mas pobres que privilegiados??? ......... la verdad, su "enojo" o "espanto alarmista" por el incesto no es nada acomparado con los oportunistas que hay en el gobierno ..........

 Enviado por fabian - 20-marzo-2007 a las 15:09 Enviar mail al autor
 

hilarious=chilangoleon

 Enviado por on behalf of = - 20-marzo-2007 a las 14:33 
 

Vecina, creo que no he ofendido a nadie, simplemente opino acerca de lo que reflejan los, ¿se pueden llamar comentarios de chilangoleón? ya que no aportan absolutamente nada al tema propuesto por el moderador, yo simplemente externo mi sentir.

De cualquier manera, sé que es asiduo a los foros y merece nuestra atención, y por supuesto que la tiene, si no ¿de que manera puedo opinar acerca de lo que teclea? Al menos yo leo todos los post y escribo lo que pienso, incluso los que me atacan y la verdad es que no me causan ninguna molestia, al contrario, me causan hilaridad, he recibido correos ofensivos, con palabras altisonantes y recordatorios familiares y los he contestado con la mayor propiedad, sin entrar en pleitos y agresiones.

De cualquier manera tomo en cuenta tu opinión y le ofrezco una disculpa. Saludos a todos y mis mejores deseos.

 Enviado por Manolo - 20-marzo-2007 a las 14:12 Enviar mail al autor
 

manolo=otro=hijo=de= incesto=como=carstens

 Enviado por chilangoleon - 20-marzo-2007 a las 13:10 
 

Vaya tema!!

Ni hablar, hay que ser muy valiente para aventarse a abordarlo, así que, Adriana: mil felicidades por tu libro!! y en especial por tu labor social de ponerlo a la vista de la opinión pública.

(Mi queridísimo Manolo, te platico que Chilangoleón es miembro de la Blogcofradía y creo que si él no te ha insultado, no merece que le faltes al respeto)

 Enviado por Cientifica=Vecina - 20-marzo-2007 a las 13:06 Enviar mail al autor
 

El incesto es una costumbre oculta por la decencia y desgraciadamente, en la mayoría de los casos es con violencia y sin autorización de la victima. En tu novela la protagonista es la que propicia el encuentro y nos demuestra que también los niños son seres vivos que sienten y aman, pero tienen una deficiente formación en el seno de la familia, quien oculta los temas de sexualidad a los hijos y eso los hace más vulnerables.

Espero que mucha gente pueda leer ese libro pero no les de alas para poner en práctica todos sus deseos en el momento que los tengas, sino que los reflexionen y, con criterio sepan realizarlos.

P.D. Chilangoleón, por favor, ya no fumes ni te metas porquerías, de verdad que tus "comentarios" son fuera de lugar y reflejan la pobreza del autor.

 Enviado por Manolo - 20-marzo-2007 a las 12:12 Enviar mail al autor
 

por=eso=existen=bodrios=como= casterns=casterns=oink=oink=de=la=globalizacion

 Enviado por chilangoleon - 20-marzo-2007 a las 11:08 
 

El Incesto, altamente negado, al igual que practicado por quienes lo niegan, leeremos el libro.

 Enviado por Fausto - 20-marzo-2007 a las 11:00 Enviar mail al autor
 
 
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Literatura fragmentaria, foro desaforado, plaza cibernética, virtualidad sin virtud. Lector: has topado con La Primera Dama on line. La conversación a dos voces que cada viernes proponemos desde las páginas de la Sección Cultura de El Universal, deseamos que se vuelva ahora una conversación multitudinaria, un debate coral, un intercambio infinito.

¿Qué es La Primera Dama? A riesgo de que nos corrijas la plana, la iniciativa de un colectivo interesado en poner sobre la mesa (sobre la pantalla) temas de vida cotidiana, literatura, arte, feminidades insumisas y masculinidades en crisis. Queremos compartir contigo las razones de nuestra desazón y las sinrazones de nuestro optimismo. Con no poca frivolidad, qué le vamos a hacer y con la vocación de echarnos a andar y a perder por los caminos de la blogósfera.

Vámonos, pues.

 
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