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La revista de divulgación universitaria de la ciencia, editó su centésimo ejemplar. En un país de 100 millones de habitantes que no lee, sus 20 mil ejemplares mensuales autofinanciables es un evento para comentar.
Asistió el rector Juan Ramón de la Fuente, el auditorio del Museo Universum estaba lleno a tope. También estaba el investigador y coordinador de la investigación científica René Drucker, directores de Institutos y Centros de investigación científica, investigadores eméritos, periodistas, divulgadores de la ciencia, estudiantes y público en general.
Bueno, el rector de la Fuente asiste a sinfín de eventos simbólicos de este tipo, ¿cuál es la noticia? ¿dónde está la nota?
En principio la alocución del universitario Juan Ramón, aludió a la Universidad Nacional, la que una vez más, con evidencias confiables e independientes, es la institución mexicana donde se realiza investigación científica y humanística mundial, eficiente y competitiva, porque produce conocimientos nuevos ¡que más independiente que el Consejo Superior de la Investigación Científica de España!, el organismo del Estado español encargada de la investigación científica española, que dio a conocer un estudio que coloca a la Universidad Nacional Autónoma de México, una vez más, a la vanguardia de la investigación científica iberoamericana, entre las 100 mejores del mundo, pero con cada vez menos papel mondea aunque con neuronas cada vez más finas.
Juan Ramón de la Fuente resultó inusualmente emotivo. Evocó los siniestros momentos en que la Universidad estaba expulsada de la universidad. Él aún no era rector, y subrayó que se sabía, se enteró que en ese momento los productores, diseñadores, colaboradores, editores de la revista ¿Cómo ves? buscaban la manera de salir mes con mes a los quioscos y tiendas de autoservicio. Y es que nació casi sentenciada, un impreso más de la UNAM que se queda en las bodegas, desconfiable comercialmente, rescoldo del “estado subsidiador”.
De la Fuente aceptó el reto de reconducir el lamentable conflicto universitario, que tenía el “rating”, la percepción pública a la altura de una alcantarilla. ¿Cómo ves? Llegaba a su lugar en los estantes y a los revisteros de la calle desde el exilio. Eso, dijo de la Fuente, es una evidencia de esa cosa llamada el espíritu universitario, que no es nuevo y es sustancia de la existencia ancestral de la universidad de la nación.
En efecto, la universidad son cientos de miles de personas, conglomerados donde se gestan y se llevan a cabo ideas aún con la adversidad encima, y yo me atrevo a decir que muchas veces es a pesar de sus propias “costumbres”.
¡Ahí estaba la nota! Juan Ramón de la Fuente estaba anunciando emotivamente su orgullo y respeto por una disciplina nueva, importante para la investigación científica universitara, una disciplina que cumple a cabalidad una de las tres tareas sustantivas de la UNAM, docencia, investigación y extensión social del conocimiento, en eso consiste rendirle cuentas a la sociedad, la divulgación de la ciencia.
Desde luego que no es gratuito que la revista ¿Cómo ves? haya celebrado sus 100 números en el Museo de la Ciencias Universum, es parte de un proyecto más grande, la Dirección General de Divulgación de la Ciencia es la única en su género en el mundo, única en el sentido de ser parte de sus estructura académica y no administrativa. Para decirlo más llano, la única universidad en el mundo que tiene una dirección general de divulgación de la ciencia en su subsistema de investigación científica.
Es una dirección que exporta “know how” de exposiciones y museos con conocimientos de primer mundo a precios y generosidad latinoamericana, que genera experiencias exitosas de esa cosa llamada divulgación de la ciencia, o popularización, o comprensión pública de la ciencia, o periodismo científico, enseñanza no formal, estudios cognoscitivos.
Un divulgador profesional es un intérprete de la ciencia, enunció de la Fuente, y la comparte con la sociedad con arte, precisión, respeto, elegancia, sencillez, para que todo mundo lo entienda, tarea nada frívola, que entraña las tareas de estudiar y entender la ciencia, comprender a la sociedad y sus formas de comunicarse.
Esa es la nota. Con sus 100 números ¿Cómo ves? da testimonio de la existencia de una disciplina académica, es esa la esencia, el “espíritu” de la UNAM, gente que piensa, idea proyectos, los construye con entusiasmo, a veces contra la adversidad y los comparte con la sociedad que la sustenta en búsqueda de su civilización.
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